Porque lo que se hace con amor, es arte.


La pasión convertida en Arte…
Soy Mikel, el castañero de San Nicolás. Cada invierno mantengo viva una tradición que me apasiona: ofrecer castañas asadas con cariño en las calles de Pamplona.
Llevo asando y compartiendo experiencias desde hace 46 años.
Mikel, el castañero de San Nicolás: tradición, aroma y pasión en el corazón de Pamplona
En la calle San Nicolás, donde el invierno trae consigo el olor a chimenea y el ir-y-venir de pamploneses y visitantes, hay una figura que forma parte del paisaje tanto como las propias piedras centenarias: Mikel, el castañero de San Nicolás.
Con sus manos curtidas por el fuego y el humo, y esa sonrisa que asoma incluso entre la bruma cálida de la castañera, Mikel transforma cada jornada en un pequeño ritual. No solo asa castañas: mantiene viva una tradición que en Pamplona es casi patrimonio emocional. Cada chispa, cada giro del cesto perforado, cada castaña que abre con un crujido, habla de su dedicación.
Para él, no es un oficio, es un legado. Un vínculo con la memoria de la ciudad, con los inviernos de antes y con las familias que vuelven una y otra vez buscando ese sabor que solo él sabe dar. Mikel es, en esencia, parte del alma de San Nicolás: cercano, apasionado y auténtico.
Quien pase por su puesto no solo se lleva un cucurucho de castañas calientes; se lleva un pedacito de Pamplona, de Navarra y del cariño que Mikel pone en cada una.
